miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Extraño Caso de la Señora Broke

- ¿Y se sabe ya cómo murió la Señora Broke? – Preguntó Alice, la portera, al agente de policía que bajaba por la escalera desde el piso de la anciana.
- No puedo decirle mucho pero creo que murió de forma un poco extraña.
- ¿Extraña?
- Sí. Entre usted y yo. Hay algo muy raro en todo esto.
- ¿A qué se refiere?
-Verá, el forense no ha encontrado nada peculiar en la casa. A simple vista todo estaba en orden. Vamos que no había nada anormal a no ser… ¡Uf! No sé como contarlo.
- No se preocupe, tengo todo el tiempo del mundo.
- Verá, lo raro estaba en la Señora Broke no en el piso. El forense lo notó nada más explorarle la boca.
- ¿Algo raro? ¿A qué se refiere?
- Verá se fijó que tenía algo negro asomándole entre los labios. Era plástico, por lo que pude ver se trataba de fragmentos de una bolsa de esas que se utilizan para arrojar la basura.
- ¿La basura? Qué extraño ¿no?… ¿Para qué querría la señora Broke meterse una bolsa de la basura en la boca?
- No lo sé, pero eso no es todo. Del interior de la boca extrajeron varios residuos. Parecia comida, papeles o material de desecho. ¡Creo que vi hasta algo parecido a una compresa! – Comentó entre asombrado y extrañado. Añadió: - ¡No se puede imaginar usted cómo olía la boca! Tuve la sensación de que aquella inmensa mujer había sufrido un ataque de locura o algo parecido y se había creído que era un conteiner…
-Perdone… ¿Ha dicho inmensa?
-Si inmensa. Aquella mujer debería pesar por los menos quinientos kilos.
- No. Eso es imposible. Debe tratarse de un error. La señora Broke que vive en el Primero C es muy delgada, alta, pero muy delgada.
- Pues le aseguro que la persona que estaba dentro de la casa parecía más un elefante que una mujer. Creo que no podía ni siquiera moverse… Igual vivía con otra persona…
- Que yo sepa no. Hacía mucho tiempo que no la veía. Sabía que estaba porque algunas noches la escuchaba abrir o cerrar la puerta de su casa. Hasta que comenzó a aparecer aquel olor... A mí no me extrañaba que la Señora Broke llevase una vida nocturna. Siempre había sido un mujer muy bohemia y noctábula pero le puedo asegurar que no vivía acompañada. O por lo menos eso me consta sw aquí unos meses...

Un día después una extraña noticia apareció en los periódicos de todo el país. Incluso alguna televisión se hizo cuenta del suceso:

NUEVO Y SORPRENDENTE CASO DE SÍNDROME DE DIÓGENES
Halifax 20 de Noviembre de 1998.
Una mujer aparece muerta en el interior de su piso. Según el último parte del forense encargado del caso la Señora Samantha B. llevaba ya muerta más de un mes y había ingerido un total de 435 kilos material de desecho. Al no haber pruebas de alguna clase de homicidio se sospecha que sufría de una extraña variante del llamado Síndrome de Diógenes que consiste en almacenar basura en casa hasta limites insopechados. En esta ocasión la diretriz del...”



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Siete de la mañana

No le gustaba encender la lámpara de la mesita cuando se levantaba por las mañanas, la luz le encandilaba. Prefería orientarse en la oscuridad, al fin y al cabo después de tantos años de vivir allí conocía aquel apartamento como la palma de su mano. Sólo tenia que caminar con cuidado con los brazos por delante hasta llegar a la esquina donde comenzaba el pasillo, una vez allí avanzaban palpando las paredes hasta que llegaba al pequeño salón donde su nueva guía era el borde de la vieja cómoda de madera que le conectaba con el segundo pasillo al principio del cual estaba la cocina. A continuación buscaba con las manos el interruptor que encendía la luz del extractor de humo. Luego se sentaba y esperaba a que la tenue luz amarilla acostumbrara sus ojos al despertar del nuevo día.

Aquel día se dispuso a seguir la misma rutina. Se incorporó de la cama (como siempre sin necesidad de ningún aparato, después de levantarse a las 07.00 de la mañana seis días a la semana durante trece años no había mejor despertador que la propia costumbre) y avanzó a tientas buscando la conocida esquina, pero aquel día algo falló. Normalmente debía dar cinco pasos hasta tocar la pared, pero cuando llegó el quinto paso sus manos sólo encontraron el vacío ¿Acaso se habría equivocado al contar?. Decidió avanzar un poco más. Seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce pasos más y nada. Sólo el mismo vacío de antes. Aquello no tenia ningún sentido, era imposible caminar mas de diez pasos en su habitación sin tropezar con alguna de las cuatro paredes. Lo sabía porque en uno de esos estúpidos pasatiempos con los que llenaba las tardes se había dedicado a medir el ancho y el largo de aquel dormitorio como hacía un preso en su celda.

Se quedo de pie sin saber que hacer, podía haber tratado de volver hacia la cama para encender la luz de la mesita y averiguar que estaba pasando pero eso ya no era posible. Ahora que le había fallado su rutina diaria no podía orientarse en la oscuridad que a esas horas y en pleno invierno seguía siendo total, sobre todo cuando no habían pasado ni treinta segundos desde que se despertara. Quizás debía quedarse quieto a esperar que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad y pudiera vislumbra el camino correcto pero algo en su interior hacia que se rebelara contra aquel absurdo y quedarse esperando allí sin hacer nada le pareció una rendición. Pensó que la forma más rápida de solucionar aquello era seguir avanzando tratando de hacerlo en línea recta hasta tropezar con alguna de las cuatro paredes y luego tantear hasta dar con el interruptor de la luz, sí simplemente se limitaba a caminar hacia delante tenía que acabar dando con una pared.
Sin pensarlo más extendió los brazos y comenzó a caminar pero en esta ocasión rehusó contar los pasos, tampoco quiso pararse a pensar que era aquel objeto con el que había tropezado en el camino hacia su objetivo, fuera lo que fuese lo había golpeado contra sus piernas y se había alejado rodando, como si fuera una silla con ruedas aunque él no tenía ninguna silla de ruedas en su habitación, de hecho no había sillas de ninguna clase.

Tras unos segundos interminables sus manos acabaron por tocar la ansiada pared, pero esto no le trajo el más mínimo alivio. Porque aquello que estaba tocando no era su pared, sus manos no sintieron el familiar tacto del papel pintado sino el rugoso e irregular de una pared cubierta de estuco blanco. Este nuevo misterio le obligó a reflexionar sobre algo que había notado casi desde el principio de su insólita aventura, incluso con los calcetines puestos había caído en la cuenta de que el suelo que estaba pisando no estaba compuesto por las frías y rajadas losetas de siempre sino por un material más cálido. Flexionó las piernas hasta que sus manos tocaron el suelo y comprobaron que estaba pisando lo que parecía ser uno de esos parquets de madera que había visto en los catálogos.

Se sentó en el suelo que no era su suelo frente a la pared que no era su pared mientras decidía que ,olvidando su anterior rapto de rebeldía, lo mejor que podía hacer era efectivamente quedarse donde estaba esperando que la luz del día se impusiera a la oscuridad que seguía reinando en aquel sitio. Y mientras lo hacía pensaba que todo se reducía a tres opciones: podía ser que aún estuviera dormido, podía ser que por fin se hubiera vuelto loco o simplemente se había despertado en un lugar completamente desconocido para él. Por la razón que fuese, esta tercera posibilidad no le resultó en absoluto desagradable.

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martes, 2 de septiembre de 2008

Bloqueo literario

Ana no pudo soportarlo y salió corriendo de

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miércoles, 20 de agosto de 2008

Ha nacido un escritor

Quiero ser escritor, pero no se porque motivo no consigo poner por escrito todo lo que llevo dentro se mi cerebro.
Tengo un montón de historias que contar, historias de todas clases y muy buenas, le doy forma en mi mente, busco las palabras adecuadas, pero cuando me enfrento con el papel en blanco me siento incapaz de escribir ni una sola palabra.
No se cual es mi problema, he ido a un psicólogo, me ha cobrado un pastón y no me ha solucionado nada de nada.
El muy... me ha dicho que lo mejor que puedo hacer es escribir lo que me sucede, ¡ja!, dice que así me enfrentare a mis miedos y podre superar mi bloqueo.
Pero bueno, no le he dicho yo a este individuo que mi problema es que no puedo escribir nada.
Cómo se le ocurre decirme tal tontería, pero en fin aquí estoy con un folio en blanco y un bolígrafo, a ver que pasa.
Llevo diez minutos y no he parado de escribir, y lo peor es que no tengo ganas de dejarlo , estos psicólogos se piensan que nos pueden curar con las cosas mas simples.
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viernes, 15 de agosto de 2008

Mal de amores

-He decidido cortar contigo.
Le dijo una tijera a otra.

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miércoles, 13 de agosto de 2008

Cuentos de La Mancha: A la inversa

Cada pueblo tiene su loco. Pero... ¿Existirá un pueblo en el que todos su habitantes estén locos menos uno de ellos?

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martes, 12 de agosto de 2008

Nervios traicioneros

Era su primer día de trabajo, estaba nerviosa, no había dormido bien y antes de las seis de la mañana se levantó para darse una ducha, se miró al espejo y vio las ojeras que la mala noche habian dejado en su rostro. Pensó que necesitaría una buena dosis de maquillaje para "ponerse" una buena cara.
Quería causar buena impresión y tenía decidido incluso la ropa que se pondría desde el día anterior.

A las siete y media volvió a mirarse al espejo, esta vez si se quedó satisfecha con lo que vio, todo estaba en orden, el maquillaje, el pelo y la ropa eran mas que aceptables, así que cogió el bolso, las llaves, cerró la puerta tras de si y se encaminó hacia la parada del autobús.
En la calle se cruzó con un desconocido que la miró y le sonrió de una forma un tanto extraña.
Cuando subió al autobús el chófer también se la quedó mirando y sonrió. Ella pensó que quizás se había pasado un poco con el colorete, y cuando se acomodó en su asiento buscó en el bolso un espejo y se retocó un poco el maquillaje.
La chica que se sentó a su lado se la quedó mirando un momento para luego desviar la vista rápidamente.

Desde la parada hasta su trabajo solo la separaban unos metros.Pensó que se estaba volviendo paranoica, no podía ser que todo el mundo la mirase a ella.Seguramente era culpa de sus nervios, respiró hondo, había llegado frente a la inmobiliaria en la que iba a trabajar.Empujó la puerta, saludó y buscó al encargado.

Este le explicó todo lo que tenía que hacer y le entregó una voluminosa carpeta con las fichas de los pisos que debía de enseñar ese día.
Cuando marchaba para su primera cita, una compañera la llamó a su mesa y le dijo:
-Veo que has venido con con calzado cómodo, pero ten cuidado, han dado lluvias para hoy.
Miró hacia sus pies y... ¡oh no!, ¡Trágame tierra!.
Llevaba puestas las zapatillas de andar por casa, esos perritos de color rosa, tan monos que le había regalado una amiga por Navidad.
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Amor imposible

Un calabacín enamorado de una cebolla pidió a su amada que le hiciera un striptease, ella recatada se negaba, pero él insistía e insistía, tanto insistió que la cebolla accedió.

Pronto el calabacín se arrepintió de su insistencia, porque cuando la cebolla terminó de desnudarse no quedó de ella nada mas que un montón de telas en el suelo.
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lunes, 4 de agosto de 2008

El escritor pedante #3

-¿Y usted por qué escribe?
-Porque sin mi la literatura sería basura.

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El escritor pedante #2

-¿Y usted por qué escribe?
-Porque me gusta en sobremanera leerme.

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El escritor pedante #1

-¿Y usted por qué escribe?
-Porque, sencillamente, detesto aborrezco y me defeco en todo lo que escriben los demás.

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sábado, 2 de agosto de 2008

Cosas de niños

-¡Mama, mama se me ha caído un diente!
-¡Qué bien!
-Esta noche vendrá el Ratoncito Pérez.
-¡Oh!, pues verás, no se pero es que creo que no está trabajando ahora, es agosto y todo el mundo está de vacaciones.
-No, no mama, los ratones no saben conducir.
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El Rei Disma

I todo loque tokaba se combertia en loro…

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Lo que se eleva y desciende.

Se abrió la puerta del ascensor. Una masa de cientos de tentáculos grisáceos lo arrastraron hacia su interior.

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Relación peligrosa

- Hola ¿Cómo te llamas preciosa?

- Hola, Yo...Tortilla ¿Y tu?

-Yo Sartén.

- Encantada.

- Igualmente. Tienes unos ojos muy bonitos Tortilla.

- Gracias. Tu tampoco estas nada mal.

-¿Te apetece tomar una copa?

-Pues sí, gracias. Estoy sedienta.

- No sé si te ha sucedido lo mismo que a mi pero… desde que te he visto he sentido que estamos hechos el uno para el otro.

- Es curioso. A mí también me ha sucedido lo mismo. ¿Crees en el amor a primera vista Sarten?

- En este caso diría que si, rotundamente. ¿Te apetece venir a mi apartamento y lo discutimos amigablemente?

-Sería estupendo.

-¿Pues a que esperamos?


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viernes, 1 de agosto de 2008

Envidia

-¿Qué es lo que más odias en este mundo?

-Que me miren a los ojos.

-¿Por qué?

- Porque soy ciego.

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Cincuenta por ciento

-¿Cara o cruz?

-¡Cara!

Lanzó la moneda al aire. Cayó. Giró sobre sí misma. Se quedó de canto.

Al final no tuvo más remedio que cruzarle la cara.

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Mejor no preguntes…

-¿Mamá?

- Dime hijo.

- No entiendo una cosa…

-¿Qué es lo que no entiendes hijo?

- Veras… Si papa es una tuerca y tu una rosca ¿Por qué yo soy un tornillo?

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Morir de Amor

“Me quiere… no me quiere…” Iba diciendo la tortolita, mientras deshojaba una a una las hojas de la margarita. Tal era su estado estúpida ensoñación que no percibía los horrendos gritos de dolor de la sufrida florecita.

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Cordón Bleu

En un canapé depositó cristales triturados, en un par fragmentos de herrumbre, en otro una cuchilla, en otro unas gotitas de cianuro, en dos más inyecto virus de Ébola, en el resto escupitajos, mocos, pelos y fluido de pústulas...

Se sentó sobre el taburete y contempló su obra, aquella era una apuesta arriesgada pero seguro que la critica volvería a considerarle (como siempre hacían) un genio, el dios de un nuevo estilo de cocina.

Se levantó muy feliz tomó la bandeja y salió raudo ante su público que le esperaba ansiosos por ser los primeros (y últimos) en probar aquellas maravillas.

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